Un golpe de Estado en marcha: Nicolás Maduro

Recibió el respaldo del alto mando militar, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), el Consejo Nacional Electoral y la fiscalía, anunció el cierre de su embajada y todos sus consulados en Estados Unidos, e instó a Washington a que “si tiene algo de sensatez” retire a su personal diplomático. Poco después, el Departamento de Estado ordenó la salida de su personal no esencial.

Maduro aceptó la propuesta de los gobiernos de México y Uruguay para abrir un nuevo diálogo a fin de pactar una solución “pacífica y democrática” a la crisis, durante una sesión solemne, en la que también recibió el apoyo del TSJ, que el miércoles ordenó a la fiscalía investigar penalmente a los miembros del Parlamento -de mayoría opositora-, al acusarlos de usurpar las funciones del presidente.

El mandatario agradeció a los militares el apoyo contra los ataques de Washington y a otros gobiernos y movimientos sociales por apoyar su gestión. Ratificó la ruptura de sus relaciones diplomáticas con Estados Unidos e instó a sus diplomáticos a abandonar el país, el cual, impuso luego que el presidente estadunidense, Donald Trump, reconoció a Juan Guaidó, titular de la Asamblea Nacional (AN), como “presidente encargado”.

El Departamento de Estado aseguró en una “alerta de seguridad” que ordenó la salida de su personal no esencial de su legación en Caracas, y también pidió a los ciudadanos estadunidenses que estén en el territorio venezolano que “consideren seriamente” abandonar el país.