AMLO está reduciendo el gasto de operación del gobierno mexicano

El objetivo del mandatario es para poder financiar programas sociales de transferencia directa y nuevas inversiones petroleras. La intención original de la reasignación del presupuesto era loable. Se buscaba que el gasto superfluo y los lujos innecesarios que existían en ciertas áreas del gobierno se trasformen en bienes públicos.

Sin embargo, la implementación de los recortes al gasto está siendo equivocada. Los recortes están siendo demasiado burdos y extensos. Por ello, no solo están cortando los lujos sino que están también dejando al gobierno federal sin capacidad para realizar funciones básicas, incluyendo proveer servicios de salud y protección ambiental.

De no modificarse la forma en la que se están haciendo los recortes, AMLO impedirá que el estado funcione y con ello su propio éxito.

Hasta el momento, las reducciones que se han realizado en el gasto de gobierno son bastante considerables. En sus primeros tres meses de gobierno, el gobierno federal mexicano ha despedido a 30 mil 414 trabajadores de 18 secretarías y 319 instituciones descentralizadas. Así mismo, el presidente ha solicitado que se recorten en un 30% los presupuestos para apoyo técnico, que se eliminen todas las plazas de trabajadores eventuales y las de director adjunto, y que se recorten a la mitad las subcontrataciones de servicios con terceros.

La intención de esta política de recorte, llamada “austeridad republicana”, no es en realidad la austeridad. Es decir, no se busca reducir el gasto de gobierno para ahorrarlo. Por el contrario, lo que el gobierno está intentando es gastar lo mismo y reasignar el gasto hacia los programas prioritarios del gobierno de AMLO.

En cierta forma, esto es normal en una democracia. Toda nueva administración comienza con reasignaciones importantes en el presupuesto. Sobre todo si, como es el caso en México, ha habido un cambio ideológico importante. El de AMLO es el primer gobierno de izquierda que ha tenido México desde hace 30 años. El país ha tenido gobiernos abiertamente neoliberales desde 1982. Era de esperarse que la llegada de un gobierno de izquierda sacudiera el gasto público.

Lo que no es normal es que las reasignaciones de gasto se den de forma tan abrupta y en cantidades tan altas. Esto se debe a que el equipo cercano a AMLO comparte la idea de que el gobierno mexicano tenía demasiados recursos que derrochaban en corrupción y en lujos. Y por ello, piensan, que incluso si recortan a todos los trabajadores eventuales para destinar ese dinero a inversiones petroleras, el gobierno podrá continuar operando.

Esto es falso. Si bien los gastos superfluos existían en ciertas áreas del gobierno mexicano, la realidad es que México tiene uno de los estados más pequeños de Latinoamérica. En México, el gasto público como porcentaje del PIB es de 20,6%, esto es 7 puntos porcentuales menos que el promedio de la región (28%). Países como Brasil (35%), Argentina (25%) y Chile (23%) tienen, todos, un gasto público más alto que México. Incluso países pequeños como Honduras y El Salvador tienen una capacidad de gasto público más alta que la del gobierno mexicano.