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Activista asesinado en México después de denunciar irregularidades de una termoeléctrica

Samir Flores denunció, en un foro informativo organizado por el Gobierno Federal, las razones por las que él, y buena parte de la población local, se oponen frontalmente a la construcción de una termoeléctrica y un gaseoducto en el estado de Morelos. Horas después, ya de regreso en su domicilio, en la pequeña localidad de Amilcingo, Flores recibió una visita inesperada. En torno a las 5 de la madrugada, según han confirmado varios testigos, dos sujetos que venían en dos vehículos se pararon frente al domicilio familiar y tocaron a la puerta del activista. Flores abrió la puerta y recibió un total de cuatro disparos, dos de ellos en la cabeza. Los vecinos lo encontraron con vida, pero antes de llegar al hospital Flores falleció.

Según han confirmado las autoridades locales, junto al cuerpo del activista se encontró una nota que dice lo siguiente: “Puto Chismoso. Denunciaste Abraham Ocampo y sigues tu Michoacano con tu pendeja banda. Atte. Comando Tlahuilca”. Para el fiscal de Morelos, Uriel Carmona, este suceso no está relacionado con el activismo de Flores sino con “la delincuencia organizada”. El fiscal insistió más tarde en una entrevista radiofónica que su tesis cobra fuerza ya que: “no tenemos ningún elemento que lo relacione con la consulta de la termoeléctrica”.

La postura del presidente mexicano sobre este tema ha ido cambiando a lo largo de los años, en el 2014, en plena carrera electoral, López Obrador comparó la construcción de la central con la creación de “un basurero en Jerusalén”. Ante esto, defiende la tesis contraria insistiendo en que sería más costoso cancelarlo que terminar de construirlo y promete, además, reducir la tarifa eléctrica de las comunidades afectadas.

El proyecto, cuyas obras comenzó en el año 2012, pretende cubrir el 80% de la demanda energética del estado de Morelos que equivale a más de un millón y medio de personas. A pesar de que por su tipología, la central está considerada como generadora de “energía limpia”, la preocupación de la población local tiene más que ver con su alta demanda de agua y su escaso tratamiento de los residuos que genera. En una tierra tradicionalmente seca, la central consumirá cerca de 300 litros por segundo de agua extraída de plantas de tratamiento de flujos residuales. Una vez utilizada, ese agua será desechada e incorporada al caudal del río Cuautla “a más de 40 grados y contaminada”, según denuncian varios informes independientes. La cuenca de este río pasa además por importantes plantaciones agrícolas que también podrían verse afectadas.

Andrés Manuel dijo “mejorar” las instalaciones para impedir que se siga vertiendo al río este líquido que los expertos llaman “agua muerta”, ya que intoxica toda la vegetación que encuentra a su paso. Por su parte, López Obrador ha prometido nuevas instalaciones que ayuden a depurar estos vertidos, aunque de momento no se ha traducido en medidas concretas. Lo que sigue en marcha, y sin visos de rectificación a pesar del asesinato de Flores, es la consulta popular que ha organizado el presidente mexicano sobre la construcción de la central. Los habitantes de Morelos están llamados a las urnas este sábado para participar en un proceso de democracia directa, el tercero que lanza López Obrador desde su victoria en las presidenciales, en el que nuevamente estará ausente el Instituto Nacional Electoral.